Posteado por: buenaventuras | diciembre 12, 2008

Tango

Enrique Santos Discépolo, Alfredo LePera y Homero Manzi son para mi los mejores letristas/poetas de tango de todos los tiempos. “En la plateada esfera del reloj, las horas que agonizan se niegan a pasar…”, escribe Le Pera en su tango llamado Soledad… o Discéplo en  el famoso Yira Yira diciendo:” Cuando manyés que a tu lado se prueban la ropa que vas a dejar… Te acordarás de este otario que un día, cansado, ¡se puso a ladrar! “…
Yo siempre digo que lo mejor cuando estás triste es escuchar tango, la tristeza se magnifica de tal manera que ya no cabe dentro tuyo… y te alivianas… De los 3, el más poeta, Homero Manzi… : “Fuimos abrazados a la angustia de un presagio por la noche de un camino sin salidas, pálidos despojos de un naufragio sacudidos por las olas del amor y de la vida. “, canta su tango “Fuimos” del 1945… música del maestro José Damés y  que cantado por Susana Rinaldi, es una maravilla.
Y no es que me olvide de otros grandes como Cátulo Castillo, Cadícamo y Homero Expósito… es simplmente quue los 3 anteriores son mis más queridos.

Yo siempre aprendo con esto, y hoy quiero compartirles el hallazgo de un poeta que a sí mismo no se vio: José de Grandis, dicen los que tocaban con él, porque también era violinista, que para él ponerle letra a un tango que le gustaba era como hacer una caricatura, pero sobre un mantel en un restaurante a donde fuiste a comer. Tanguero de los años 20, murió a los 44 años, sin pena ni gloria y habiendo escrito muy pocas letras. Los hitoriadores dicen que ” era un letrista muy modesto pero que su presencia en una antología está justificada”.

Yo creo que por la letra de este tango que escuché hoy está más que justificada… Titula: Recordándote… Música del maestro Guillermo Barbieri.. Canta: Carlitos Gardel

Salud Carajo! 

RECORDANDOTE

Indignado por el opio que me diste tan fulero,
francamente, estoy cabrero y jamás olvidaré
que una noche embabicado, te juré que te quería,
mucho más que al alma mía y que a mi madre también.

Te acoplaste al cotorro de este vate arrabalero
y te juro, hasta diquero por tenerte se volvió,
se acabaron las verseadas de mi numen peregrino,
si era el verso más divino llevarte en mi corazón.

En mis noches de lirismo,
por los tristes arrabales,
rimé tiernos madrigales
que a tu lado deshojé.
Puse vida en cada estrofa,
mi amor, mi paz y ventura,
y la inefable ternura
de tu alma de mujer.

Cuántas noches en mi rante bulincito de poeta
una lágrima indiscreta furtivamente cayó,
pensé que fueras el verso más intenso de mi vida,
porque aún sangra la herida que tu espiante me causó.

Ya que sabes el secreto de lo mucho que he sufrido,
decime quién te ha querido con más intensa pasión,
y del fondo de tu alma, silenciosa, cruel y cruda,
la hiriente verdad desnuda te dirá: este chabón.


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