Posteado por: buenaventuras | septiembre 4, 2007

Acerca de la imposibilidad de traducir

Les dejo este texto de Sabato para provocar el debate. A ver qué decimos. 

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No hay traducciones sino una teratológica multitud de inmigrantes, cuyos rostros, cuyos acentos, mantienen todavía el aire original, pero cuya manera de vestir y de hablar imita grotescamente la manera del país que los recibió. Tal como ese Raskólnikov que sabíamos leer hace muchos años en las versiones de Maucci, que parecía deambular -mejor dicho, discurrir- por la Puerta del Sol, rodeado de golfillos y señoritingos, murmurando palabras tan increíbles como psicolabis y tentempié.

Lo que es inevitable, porque la lengua viva de un pueblo está entrañablemente enlazada a su historia, a sus montañas, a sus árboles, a su tierra y a su cielo. Y las palabras tienen el color y el olor de la tierra en que se formaron. Raskólnikov toma té con olor a chocolate. El lenguaje de la vida, equívoco, oblicuo e insinuante, está adherido al paisaje como una sonrisa al rostro que la sostiene. Trasladar un texto literario a otro idioma es empresa tan melancólicamente ineficaz como la de esos millonarios americanos que imaginan poder traerse los viejos fantasmas de un castillo escocés reconstruyendo el castillo en Wisconsin.

Las únicas traducciones rigurosamente posibles son las de la ciencia, porque sus expresiones son lógicas y sus palabras unívocas. La proposición “el calor dilata los cuerpos” puede ser trasladada a cualquier idioma sin que su espíritu pierda un ápice de su sentido.

En cambio, las traducciones literarias son una temblorosa tentativa de interpretar un mensaje de signos equívocos mediante otro conjunto de signos equívocos.

Así como una misma nota musical cobra distinto timbre en diferentes instrumentos, la misma palabra producirá distintas resonancias al pasar de una lengua a otra. Decimos vaso en francés, y al pronunciar verre ya está sonando su primera armónica: vidrio y, como consecuencia, ya nos llegan lejanas resonancias de fragilidad, de transparencia, de sonoridad. Ninguna de estas armónicas superiores subsiste en castellano, mientras aparecen otras que confieren diferente timbre a la palabra traducida. La fidelidad a la nota fundamental habrá implicado así infidelidad a las resonancias, y a los sutiles estremecimientos que un buen escritor logra provocar con esas resonancias.

Esas armónicas pueden tener origen en la etimología, en la historia de un pueblo, en sus clásicos, en la psicología de sus gentes, en sus leyendas, en sus sangrientas luchas fratricidas: todo único e intransferible. La palabra ceibo no tiene las mismas sugerencias para un francés que para nosotros.

Más que nacional, el lenguaje es en última instancia individual. El formidable y casi desesperanzado problema del artista es el de trascender su subjetividad mediante sus voces, sus desesperados murmullos, sus equívocos signos. Y lo increíble es que lo logra.

Ernesto Sabato. Heterodoxia. 1953


Responses

  1. Ay, querida. Tuve que ir a buscar “teratología” al mataburros. Pero estoy en general de acuerdo con esta afirmación. Incluiría a las ciencias duras en esta categoría también. Una traducción, después de todo, es una determinada interpretación, así que es imposible una total fidelidad con la versión original. Así también, como lo expresa perfectamente Sabato, los lazos que unen los signos/significantes a sus significados toman distintos caminos en los diversos idiomas y culturas. Pero los pobres mortales no tenemos escapatoria. No sé cuántos seres humanos podrían conocer a la perfección, no digo uno, sino dos o tres idiomas. Se me ocurre Borges que era también una eminencia en literatura inglesa o Cortázar con el francés, pero al menos yo estoy muy lejos de estos “monstruos” (fijate que tuve que ir al diccionario para entender el primer párrafo, estoy frito!) y necesito una traducción para poder llegar a otras literaturas, si es buena y hecha a conciencia, mejor.

  2. Excelente propuesta… claro que no podía esperar menos de alguien como tú.

    Así que trataré expresar mi parecer a la Heterodoxia de Ernesto Sábato, uno de los grandes de la Literatura
    Sudamericana.
    De hecho para mi es inalcanzable la comprensión de algunas palabras en otros idiomas en sus traducciones
    literales, así que de acuerdo al contexto entendería más o menos, o sea en una traducción mas bien libre.
    En cuanto a versos quizás una traducción por ejemplo del ingles al español se alteran el orden de las palabras que entiendo pierde un tanto la fuerza y la cadencia con que se ha escrito…
    Ocurre hasta con el propio idioma español que existen algunos términos o frases muy regionales que de repente uno lo interpreta a su total arbitrio… hasta llegar a obtener una traducción que satisfaga, y a lo mejor no sea exactamente la idea de quien lo escribió…

    Hummm creo que me lío bastante… como no soy avezada en estos temas… ni escritora de esquelas siquiera… y si escribo es por osadía… lo mío es más bien garabatos de estados anímicos muy domésticos… rozando talvez lo anodino… pero la idea es simple: escape.

    Bueno querida Vero, un placer aprender de ti.
    Dios te bendiga.
    Un abrazo.

  3. Max,

    Leí por ahí que la palabra “idioma” viene de una raíz griega que quiere decir “lo propio”, partiendo de esto, justamente este asunto de los significados/significantes, tendrán caminos distintos en función de sus contextos históricos y culturales, incluso geográficos, creo.

    Por eso quizá hay buenas y malas traducciones. Yo sé de Cortázar que tradujo a Poe, más no he leído las traducciones, digamos para compararlas con otras de traductores-noliteratosapasionadosporPoe, ahora bien, esto me hace pensar las diferencias posibles entre la traducción de Cortázar de Poe (del Inglés al español), la de otros traductores-noliteratosapasionadosporPoe, y la traducción de Baudelaire del mismo Poe (del inglés al francés).

    Yo cuando leí este texto de Sabato, procedí como vos, porque igual de frita estaba, y el mataburros urgente desde el primer párrafo.

    Sobre si tenemos o no escapatoria, mirá vos que me acuerdo de algo que leí, pero que no me acuerdo de quién es (puede ser Hegel o Wittgenstein) sobre el lenguaje, no es textual , pero dice algo así como: si el lenguaje expresa lo general, yo individuo particular, no puedo decir lo que yo sólo quiero decir.

    Esto es, imagináte vos lo que es!, millones de idiomas (propios) que serían creo yo generalizados en cierta cantidad de otros idiomas (propios) que buehh… traducidos entre sí.. ya ní sé loque dirán.

    A mi la conclusión me fundió, porqué puso en duda, la pasión que me transmiten muchos autores franceses (por ejemplo)… y me pregunté.. la pucha.. al final ¿qué mierda puede ser lo que entiendo del barco ebrio de Rimbaud? ¿entiendo algo de lo que es? ¿qué es esto con lo que me quedé al leerlo?…

    un abrazo, Max

  4. Marilú,

    Hace un tiempo me regalaron un par de libros de humor españoles, de un programa de radio “no somos nadie”. De lo mejor en su género, dicen. Yo muchos chistes no los entendí, nada. Y eso que estaban en castellano.Tal como decías, los regionalismos que no se entienden, o se entienden quién sabe cómo. Algunos amigos españoles me decían que el vos (en lugar del Tú) que utilizamos en algunos lugares de América, les sonaba a Edad Media…

    Me pasa lo mismo que a vos, con el castellano de este lado del océano. Y acá las traducciones del inglés, francés , portugués, y otros, nos llegan en su mayoría de España, salvo excepciones que vienen de Mexico o Argentina. Así que, imagínate… Y más, no sólo en literatura, imagínate lo que es esto de las traducciones en Filosofía….

  5. MaxD mencionó a Borges, y por casualidad esta mañana escuchaba una conferencia suya sobre Joyce… para resumir la idea, Borges dice que tanto Ulysses como Finnegans Wake, son en esencia, grandes odas al lenguaje, y que él no siente que Joyce transmita los sentimientos y vivencias de los personajes, pero que lo importante en su obra es la sonoridad de las palabras, y mucho mas pensando en idiomas aglutinantes, y que él no había leído ni la traducción argentina de Ulysses, ni la española, pero no cree que sean buenas, luego da unos ejemplos interesantes; termina la introducción y Borges espera preguntas, un hombre pregunta: entonces, ¿cómo podemos acercarnos a la literatura de Joyce, como entender su trabajo?, y Borges dice, aprendiendo inglés!!!!!; q tal!!! y yo me acaba de leer el Dubliners!!, jaja; sin embargo, y trayendo esto a Sabato, se podría decir que entender a un científico y artista, nacido en Argentina, es casi tan difícil como entender a Joyce, por lo mismo que decías de la etimología de idioma, no? o de Cortázar que escribe buena parte de los libros que le he leído, en un país no hispano parlante!!, sin embargo, te puedes relacionar con Rayuela y 62/Modelo para armar, sin conocer París… es realmente cierto lo que dice Sabato? que el artista logra trascender su subjetividad? o en realidad nos gusta creer que logramos asir algo tan personal e inasible. En Los Muertos (Joyce) (o mejor dicho en la traducción que tengo), un personaje dice: ¿por qué palabras como éstas me parecen tan sosas y frías? ¿es porque no hay una palabra tan tierna que sea capaz de ser tu nombre?… a veces ni siquiera nuestro idioma nos sirve para expresarnos, y supuestamente aprendemos a pensar en él, imagínate cómo traducir el amor. Un beso. Sergio

  6. Sergio,

    con ese pedazo que mencionas de Joyce en “Los muertos” (tan lindo por cierto, y que mirá vos en la traducción que tengo yo de Alianza 100 no se dice eso igual) me trajiste a la mente un relato (me parece que es ese de la Conversación con el Borracho) de Kafka en el que habla de nombrar a su modo las cosas, dice algo más o menos así:

    “… A Dios Gracias, Luna, ya no eres Luna, pero quizá sea por indolencia que te llamo Luna, objeto-llamado-luna. ¿Y por qué eres menos arrogante si te llamo linterna de papel olvidada, extrañamente coloreada?…”

    lune, moon, queso, ombú, pedaSito, algunas veces la esencia de los objetos/sujetos, determina el modo de llamarlos, que ojo!, no es jamás el modo de sentirlos.

    beso pa vos también.

  7. Esta es una problemática a tener en cuenta. Se corre el riesgo de caer en relativismos o dilemas cartesianos del tipo: “no puedo conocer con certeza lo que el autor quiso decir”. De hecho en literatura (como en cualquier actividad artística) también está lo que el lector pone en la obra. A cada uno le moverá distintas fibras y accionará mecanismos bien diversos. De hecho, una misma obra leída por el mismo lector en otro momento funcionará distinto. Claro, en el medio está la traducción, encauzando esos mecanismos con el sesgo del traductor. Pero insisto, se puede llegar a disfrutar una buena obra bien traducida, me aventuraría (palabra sposoreada por este sitio, no?) a decir que tanto como en su idioma original. Casi es una posición política: tiene que ser así.

  8. Max,

    Pienso como vos sobre ese tema, a mi me gustan mucho poetas franceses, los malditos y los surrealistas… y novelistas igual, Balzac, Sand.. me apasionan de cierta manera.. y yo no sé francés… pero los siento, por eso disfruto tanto de leerlos, pero luego te topas con diferentes traducciones, y obvio , ahí está eso de la posición política, te quedás con la que te conmueve más.
    No había pensado en eso del rol activo del lector en este tema; pero tenés toda la razón…

  9. no sé que autor decir que traducir es entregar la cabeza cercenada del autor en una bandeja… asi de difícil es cambiar el arte de idioma


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