Posteado por: buenaventuras | febrero 10, 2007

Como la sandía

 

 

Aclaración de la autora: El género epistolar es uno de mis preferidos, tengo muchas, muchas cartas escritas  a nombre de otros seres, jugando a ser fuerte, a ser débil, a ser feliz, o completamente infeliz… a ser mujer en muchas facetas. En fin, sólo para probar acá les dejo una escrita en diciembre del 2004, en un descanso de almuerzo en el trabajo. “Eilema”, es uno de mis personajes femeninos más queridos.

 

 

Llevaba como 5 horas seguidas en la misma línea. La imposibilidad de una justificación. Ni siquiera una autoconfesión. Ya había tratado de lanzarse antes una acusación como tal. De ahí a que se la hayan creído, o la hayan creído neurótica ya es otra cosa. No era tan importante decir la verdad. No. Nunca tan importante como sentirse creída.

 

Una hoja en blanco. La  presión de llenarla, de decir algo interesante, algo que atrapase su atención…. Finalmente, algo que lograse una respuesta, cuatro frases  medio frías; pero finalmente  que se sientan como una muestra de aceptación. El pago justo al esfuerzo, al idilio agotador de la mente  y  las manos… al coqueteo  de los sueños  y  las explicaciones. Las justificaciones. La contínua  ilustración del por qué de su amor. Galantería pormenorizada de mofeta macho a gata en celo, cegatona y de mórbida motivación al  amor.

 

Que te hable de mis fantasmas???? Que justifique mis miedos??? Que los explique? Que los describa? Que te los cuente??

Acaso no es eso lo que hago todo el tiempo, se preguntaba haciendo conjeturas. Qué acaso no es lo mismo  manifestar que exteriorizar o  exhibir? / Si, pero no es lo mismo que revelar o destapar, le diría él, / o ella lo pensaría así. Pero si es como la sandía: sugar baby, preciosa o charleston grey. Sandías al final. Todas se comen., diría ella o lo pensaría igual.

 

“Tengo sueño, no quiero escribir más”. Huiría una vez más. Se escondería detrás de su tranquilidad, de lo aparente de su paz. De su tan frágil, no importa que no estés acá, igual te quiero si estás allá. Repetiría por enésima  vez su mismo discurso, no me importa si no estás conmigo, acepto todo lo que decidás. Y él se sentiría tranquilo, tranquilo de no tener que luchar con sus fantasmas para no perderla, porque siempre estará. Tranquilo de saberse amado sin tener que hacer algo para merecerlo, tranquilo de recibir amor por inercia. El amor de ella, que parte el micro o frene y vaya para delante  o para atrás estará ahí, como niña exploradora.

 

Mis fantasmas??  Qué tal que soy consecuente… que te voy a amar hasta el final… hasta que te hagás viejito y no podás andar… que tal que te vea desde una ventana… y que nunca deje de ser lo que siempre fui y soy…: la que te ama. Eso y nada más. Que tal que tus fantasmas no son fantasmas, sino los guardianes de tus principios, los pilares de tu educación… que tal que al final de cuentas todos los poetas se equivocaron y el amor no es tan fuerte como para luchar…

 

Fantasmas?…. No. Si yo no tengo fantasmas. Quién dijo que tengo fantasmas. Convivo perfectamente con el miedo de perderte, de verte partir algún día con ella, con la “perfecta”, la “nívea”, la que tiene “pedigree”, la “querida por tus amigos”, el “objeto de admiración”,  y que mi vida se convierta en un agujero negro que se chupará todo hasta sí misma. Soy tremendamente feliz con la idea de que tal vez se me vaya la vida en esto. Contenta. Lúcida de negar mi amor a otros, de prohibirme: “no apta para el consumo” (aunque tenga fecha de vencimiento), “reservado” (por si viene). Convivo en una paz perpetua con la soledad y la imposibilidad de sustituirte. Convivo plena, henchida, rebosante y radiante con todo ello;  y con la ironía también.

 

Eso es todo lo que tengo que decir al respecto de mis fantasmas. No son fantasmas que me hagan sentir mala persona, no son fantasmas que me hagan sentir culpable.. no necesito redención al develarlos, tampoco comprensión…. No creo que sean fantasmas de temer… Al final de cuentas no sé si son fantasmas en realidad. Nunca te oculté nada.  Si tengo que reconocer un fantasma , el único serías vos.

No te pido una respuesta, porque sé que si no la querés dar no lo harás aunque lo pida.. y sé también que si la querés dar lo harás sin necesidad de solicitud….y sin acuse de recibo.

No tengo internet en esta oficina aún. Ya no tengo clases en la U. Ya dejé la casa en la que vivía… no fue una partida muy cariñosa… hubieron reproches y actitudes feas de por medio, no fue agradable… Está bien, creo que las razones no fueron esperadas y el engaño (de ambas partes) no se asimiló de la misma manera. Yo sólo respondí con indiferencia; él prefirió sentirse engañado y victimizarse.  Tal vez el cómo no es tan importante como el qué, esta vez.

Que estés bien,

 

EILEMA

 

 

 

 

 


Responses

  1. Te había perdido el rastro. Te leo de nuevo y me recuerdo el aroma de tus crónicas chiquitanas…

  2. Qué linda sorpresa tenerlo por acá… Bienvenido!! como siempre, es su casa…
    Un abrazo.


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