Posteado por: buenaventuras | diciembre 5, 2006

Harina de otro costal

La cosa es que a Filiberto Retamozo las cosas le salían mal en los momentos más importantes, y las cosas buenas le pasaban casi siempre en soledad, por eso él estaba convencido que era bueno, muy bueno;  pero para los demás era un pobre diablo.

Trataba siempre de pensar que no era una cosa de mala suerte, porque su abuelo le había dicho que el que piensa que tiene mala suerte, la tiene; así que prefería pensar que era una cosa de que así no más era. Lo difícil era que los demás lo entiendan de la misma manera.

Cantaba en silencio, y las mejores notas le salían en su casa cuando nadie lo escuchaba, y en los concursos  acoplaba el micrófono, se le soltaba una cuerda a la guitarra o le salían los gallos.

Había escrito un cuento, y consiguió que la corrección del mismo se la haga uno de los cuentistas de mayor renombre en la ciudad, le había dicho que no había que hacer ninguna corrección porque era una cosa innata, un iluminado para narrar, a poco de presentar el cuento, el original a mano se lo comió el perro de la inquilina. A los días, el cuentista de renombre, su único testigo, murió de un infarto.

Cuando intentaba explicar los sucesos, no había modo de probarlos. Nadie le decía nada, pero todos le creían un mentiroso, un mitómano.  

El día de su boda lo asaltaron, apareció botado en una calle, medio muerto, le robaron el traje  y de pena le pusieron una camisa sucia y una bermuda. Borracho!, le dijo la novia y lo dejó. Nunca se casó.

Perdió la herencia de sus padres porque nadie se había percatado de que habían escrito mal el nombre de su madre en la partida oficial de nacimiento. Nada le sirvió en el juicio, porque  resultó que el abogado era un tipo de esos mafiosos, y el banco le pagó  para hacer de su verdad una mentira.

La vida de Filiberto era una cosa rara, llena de cosas buenas, y hermosas de las que el único testigo era él. Dejó de escribir, de cantar,  dejó de hacer cosas y hasta de tomar decisiones. Se convirtió en un número más del censo poblacional, y se lo creyó, en su pecho y en su vientre, durante muchos años.

 Un día, se levantó de la cama y dijo: me voy. Fue por los años 50. Dicen que cuando uno no está en el lugar correcto, ni rodeado de la gente correcta, no crece, entonces debe trascender.

Se fue a Buenos Aires y con el aire de su nombre y la historia de su vida, se hizo  tanguero.


Responses

  1. Y mucho material tenía este Filiberto para ser un buen tangero no? Mirá que la buena o mala suerte depende de los ojos con que mires la situación, y muchas veces depende de nosotros convertir la mala en buena suerte, pero en el caso de Filiberto nada puedo comentar jeje. Buen relato querida Vero.

  2. che, cualquiera pide permiso pa contar mi historia!! 😛

    tanguero….mmhh…. yo que pensaba q lo mio eran las canciones fresonas, edulcoradas y listas para ganar la mas mas de radio ritmo romantica (la radio del amor)

    totalmente de acuerdo en eso de no estar en el lugar correcto, ni rodeado de la gente correcta.

  3. Bien, Verito, bien. Sos una narradora maravillosa. ¿Ma, per que tanguero gaucho? ¿No podía ser un cumbiero vallegrandino? ¿o un rockero potosino?

    Te mando un abrazo del tamaño de las piedras con las que mutuamente construimos nuestra amistad.

  4. querido Oscar, …jajaj estuve dos días sin entender el párrafo final del comentario.. claro primero imaginé … piedras-solidez… pero luego pensé que había algo más.. recién caigo en cuenta de la cantidad de veces que nos hemos dejado plantados…jajaj y si claro.. Piedras…jjaja ahora ya entiendo…
    Un abrazote,
    Vero

  5. Usted, no tiene nada de Filiberto Retamozo. Yo deambulaba por estos lares y me dije: le haré una visita a Veronica, ella siempre me recibe bien… y nuevamente, resultó que me esperabas con este texto que me divertió mucho.
    Gracias por las sonrisas.

  6. Sí… esas piedras. ¿No será que de tanto escuchar a nuestro dilecto Silvio hemos llegado a tomar demasiado en serio eso de: “… qué cosa fuera la maza sin cantera”?

    Ja, ja… y já. Te envío un abrazo de granito azul cobalto.

  7. jajajajaj… aishhh … te echo de menos dilecto compañero de letras… las farras saben a té piñata sin vos..jajajaj … a ver si nos vemos una vez más este año… No sabeeeées.., he conseguido 5 películas de Buñuel… amerita una noche de vino y surrealismo, no?
    Un abrazote, blanco como la nieve…

  8. Verito:

    Tu Modigliani me deslumbró. Estoy listo para Buñuel y un par de botellas de buen vino nacional.

    Un abrazo bordó.

  9. no es más… pero Buñuel deberá esperar, dejé los DVD en La Paz😛. Ya nos vemos pa lo de los vinos.


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