Posteado por: buenaventuras | noviembre 17, 2006

A la memoria de D.P.

Fui a la tienda a buscar un cigarro, porque  el único que tenía, el que guardaba para el final de la noche, se cayó al piso, mi hija lo pisó, y seguidamente mi papá se lo fumó.

Llegué a la tiendita de la esquina, que queda a 3 esquinas de mi casa, y pasé de largo hasta llegar al mostrador. Mientras  recibía el cigarro y lo encendía, escuché detrás mío una voz que hablaba en inglés con un acento extraño.  La curiosidad me hizo voltear…; y casi me caigo… de la impresión…

Será posible que sea él?  No es posible…  Sus amigos tardaron 4 horas en recoger los restos de su cabeza luego de que se diera ese disparo con la escopeta de doble cañón  con la que soñó cazar elefantes…

Me di la vuelta, como una de esas reacciones que siempre  se tiene  cuando no se quiere que alguien  a quien uno conoce lo descubra… y entonces empecé a fumar el cigarro de espaldas a la mesa… Los escuchaba hablar;  y de cuando en cuando, giraba el cuello para mirarlo de hurtadillas  mientras él reía… y gesticulaba  con ese aire de viejito bonachón.

Volví la cara y empecé a sacar  cuentas. Tendría 106 años, es posible que esté vivo, es posible que le haya ganado  a la muerte el mejor ring de boxeo de toda su vida… Además, es posible también que sobreviviendo a esas múltiples heridas que le dejó una ráfaga de metralla  en la Primer Guerra Mundial cuando se fue de voluntario a conducir ambulancias…, y a ese choque en el taxi durante un apagón en la Segunda Guerra Mundial,  y cuando estalló esa bomba en la habitación de su hotel durante la Guerra Civil Española…, y aún cuando se estrelló en un avión en África… hubiera probado que la muerte había sido -para él- una circunstancia  con muy mala puntería…

Es posible que habiendo sido un amante de las corridas de toros, le hubiese hecho un giro espectacular a la muerte…  y se hubiese salvado… se hubiese salvado de todo,  menos de él mismo…

El FBI debería tener abierta esta hipótesis, la posibilidad de  que no haya muerto y que ahora ande por Santa Cruz, tomándose un par de cervezas en un barrio no tan conocido, y que  fingiendo su muerte sólo quiera vivir tranquilo….

Yo,  de espaldas, lo escuchaba hablar; y con el calor, hasta parecía que estaba en una mesa de La Floridita o de la Bodeguita del Medio, en esa Habana vieja que aún guarda una imagen  suya invencible luego de su  muerte, su “supuesta” muerte.

Él hablaba con otro viejo, que bien podría ser el veterano Santiago, o   Manolín  con  varios años encima;  seguramente intercambiaban proezas de pescadores de siete mares… y  Manolín quizá- una vez más- le decía en clave:  “No, no has sido derrotado. El pez no te ha derrotado. Tú has vencido”

Mientras pensaba en eso,  recordé que sí era posible mirarlo de frente sin que se percatase de ello, porque él había perdido la agudeza en el ojo izquierdo a los 18, en una pelea de box,  o más bien mirarlo de costado, porque estaba a su izquierda y no alcanzaría a verme bien… y entonces yo podría mirar cada detalle… cada pelo de su barba, sus ojitos de niño… y su dejo a “generación perdida”… su aire de Papá Noel escandinavo… como lo hubiera descrito algún periodista medio-loco de estas tierras.

Agarré el celular y miré la lista  de contactos, quería llamar a alguien y decirle que lo estaba viendo… que aunque pareciera imposible,  este cazador -eterno viajero-  estaba ahí frente a mi,  tomándose una cerveza luego de haberle hecho una treta a la muerte, que quizá a cambio le había exigido el no  ceder al deseo de exhibir su incapacidad de envejecer…

Y ahí estaba él,  imponente como un iceberg, mostrando sólo un octavo de sí mismo;  y ocultando los restantes siete octavos que le dieron consistencia  a estos 44 años de vida después de su muerte…


Y  ahí estaba yo, en el intervalo de una decisión… Apagué mi cigarro,   inspiré profundo y me acerqué a la mesa.

– Excuse me, are you Mr. Hemingway?.

  What?!!!


Responses

  1. ¿Estamos recordando?

    ¿Cómo estas hadita?

  2. A mi me pasó algo parecido, en Lisboa, por el Bairro Alto, sentí que Pessoa me seguía los pasos, que ilusión (de ilusa) Pessoa no me sigue los pasos, cada vez creo más que yo sigo los suyos.

    Que hermosa narración. Un beso che

  3. ford part houston

  4. ford albuquerque


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