Posteado por: buenaventuras | julio 17, 2006

Monstruosus

Ella era siempre así, reía; pero no podías imaginarte qué pensaba mientras lo hacía. Quien sabe y había aprendido a sacarle risa al desagarro. A juntar cicatrices con encanto, como si fueran buenas señales del cielo, de esas que te anuncian felicidad. O quizá llegó al punto de simplemente no creer en nada, por eso reía. La cosa es que siempre te quedaba la duda de si se reía de vos o de la situación.

Alguna vez había dicho que la vida era sólo una suma de instantes; pero que no había que aburrirse de los sueños, que no había que amilanarse ante nada si uno aún tenía las manos y el corazón; porque si un deseo se te metía en el pecho no importaba mentirse con tal de ser feliz.

Lo cierto es que no era la primera vez que le pasaba, quedarse con el arroz con leche en la puerta, entrar a la casa y encontrarla vacía, como si nunca hubiese sido habitada. Sin rastros de vida, ni siquiera la borra de un sentimiento.

Pienso que está claro, no es que el arroz con leche le saliera mal, sino que su amor era algo monstruoso *.

A lo mejor deberías dormir un rato le aconsejó la imagen en el espejo.
Bueno; pero no me dejés soñar le pidió ella del otro lado.

monstruoso, sa. (Del lat. monstruōsus). 1. adj. Contrario al orden de la naturaleza. 2. adj. Excesivamente grande o extraordinario en cualquier línea. (Diccionario de la Real Academia Española)


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