Posteado por: buenaventuras | julio 28, 2005

Pase usté, si quiere

La china dobló la esquina.. y ahí no más se me perdió… no supe si se subió al micro o se entró a algún local comercial… La cosa es que me quedé con sus fotocopias. Una de esas cosas que baraja el destino, donde nosotros somos simplemente las manos… 

Un ensayo de Octavio Paz. “Máscaras Mejicanas”. Eso eran las fotocopias. Yo la verdad no he leído mucho de él… honestamente no he leído nada, lo conozco de nombre, de renombre más bien. Y  sí sé que era un gran amigo de Cortázar… y que Julio lo admiraba  muchísimo… 

(paréntesis mental) Si les gusta Gelman, escribe todos los domingos en Contratapa de Página/12  http://www.pagina12.com.ar/diario/principal/index.html  

Volviendo a lo anterior, luego de leer el texto me quedó la sensación de que lo que el escritor  encontró en el fondo de su alma- punto de partida del ensayo- no es algo que pertenece sólo a los mejicanos, sino a todo ser humano que en circunstancias parecidas  ha creado y desarrollado su pasado, es decir a todos los latinoamericanos.

 

El primer punto que toca el autor es el carácter hermético del mejicano (y/o latinoamericano) el “hermetismo”,  lo que a mi parecer refleja algo más que estar a la defensiva por temor a ser “encontrado” en nuestra intimidad o ser traicionados por un enemigo que viene, sino la comprensión y reconocimiento de nuestra intimidad, de nosotros mismos como un cuerpo extraño  que sale de nosotros mismos, nos destruye y saca a la luz la realidad de nuestra intimidad, nuestra realidad, nuestra “verdad”.

“El lenguaje popular refleja hasta qué punto nos defendemos del exterior”, dice el autor, “el hermetismo tiene un significado más profundo y oculto”.  O sea que este señor (Octavio Paz) afirma que el que se “abre” no despierta la desconfianza y pierde su hombría por el sólo hecho de “abrirse”, ni por la “vergüenza de haber renunciado a su soledad”, sino por una inseguridad manifiesta en el reconocimiento de su intimidad como una debilidad.

 

Entonces es eso, a partir de ahí viene la mentira…. Las máscaras… en las que nos ocultamos/protegemos de la exposición de nuestra intimidad, de nuestra “verdad” y  lo triste es que no nos  ocultamos sólo de los otros, sino de nosotros mismos… principalmente de nosotros mismo, creo yo…

 

Tal como te lo describe Octavio Paz… y acá les aconsejo que lean el ensayo, porque realmente te remueve la mente y el alma…, tal como él lo describe cuesta creer y aceptar que tengamos  tanto amor por la mentira, por el autoengaño.

Yo me pregunté hasta con ingenuidad, ¿es de esta manera en la que hemos construido nuestros mundos?,  a fuerza de apariencias, de formas vacías???. ¿A eso nos hemos resignado por tanto tiempo?. Hasta pareciera útil, no?. Como no podemos negar lo que no vemos, asumimos que, que somos incapaces de verlo. ¿es tal nuestro engaño? ¿¿Será que hemos aprendido a hacer de esa utilidad, la verdad??.  

Esta parte la transcribo, porque me llegó bien profundo…

 

“No sólo nos disimulamos a nosotros mismos y nos hacemos transparentes y fantasmales; también disimulamos la existencia de nuestros semejantes. No quiero decir que los ignoremos o los hagamos menos, actos deliberados y soberbios. Los disimulamos de manera más definitiva y radical: los ninguneamos. El ninguneo es una operación que consiste en hacer de Alguien, Ninguno. La nada de pronto se individualiza, se hace cuerpo y ojos, se hace Ninguno.”

 

Como ciudadanos ( no sé si utilizar este término para describirnos, porque le tengo mucho respeto al significante de esta palabra), así como lo vemos, mandamos al diablo los ideales de “igualdad y fraternidad”,  porque de un tiempo a esta parte nos empeñamos en ser desiguales y  a distinguir entre nosotros, los nuestros y los otros.  Ya no es la desigualdad entre negros y blancos, ni entre judíos y cristianos, ni entre collas y cambas, lo que determina el carácter de nuestra desigualdad. No, no es así.

 

 

 

 

La distinción  es entre mis amigos, los de mi comparsa, los de apellido tal o cual, los de ascendencia extranjera,  mis primos, mis hermanos, mis compañeros de partido, la chica de mis sueños o el que me cae mejor… y “los otros”.

Para los míos (los mejores),  hay una ley; para el resto, hay otra. Para los míos,  lo mejor; para el resto, las sobras.

 

Ahora imagínense  (yo ya me lo imaginé y “Ví” ) , la clase de injusticias que genera este sistema de valores. En lugar de dividir a nuestro país entre algunos negros y algunos blancos, o entre algunos tales y algunos cuales, los dividimos entre millones de “yo y los míos” y millones de “los otros”.

Chanfle!!!  Y a esta mentiranga le hemos llamado democracia……  por que es  “útil” (pucha que esto de la utilidad es algo tan delicado… Si no lo habremos querido analizar y entender con mi buen amigo, el señor que escribe o ya no escribe en la diáspora global  o BLOG de la Calucha…)

 

Vuelvo a aquello de lo que nos habla Octavio Paz:  la utilidad sustituye la verdad y se hace mentira.

Es tan profundo esto… tanto que da miedo… al menos a mi me da miedo.. me siento chiquita… siento intensamente esa duda que se me quedó cuando Omar Rincón habló en el Congreso ese de Comunicación al que fui en Buenos Aires y dijo: están de moda los blogs… todo mundo quiere tener su blog…  pero se preguntará el autor del blog  ¿qué es lo que quiere comunicar?

A costa de qué nos abrirmos??  O nos abrimos en realidad?? La apertura es un símil de la exposición??  Es verdad este mostrarse?? O es una máscara como las muchas que nos ponemos en el camino???

Será por eso que nos cuesta abrirnos… y cuando lo hacemos de verdad-verdad (y aún ahí tengo la duda de que esa verdad-verdad sea en realidad una mentira más) , lo hacemos con temor…

 

A mi me viene este cuestionamiento:  que pasa si  al  abrimos, si al dejar a un lado nuestras reservas, nuestras desconfianzas, nuestros disimulos, se hace evidente nuestro vacío, y  entonces nos entregamos con la misma pasión inútil que nos abrimos… a las mentiras de otros, a las teorías de otros, a las guerras de otros, a las vidas de otros.

De nuevo, el mismo escenario…. estaríamos cambiando una mentira por otra, una nuestra por una prestada, una más útil que la nuestra, que nos garantiza el respeto, que nos ayuda en el disimulo.

 

Parece ser que estas mentiras son tan valiosas para nosotros, que incluso las hemos hecho leyes, y hasta Constituciones.

Perdón por extenderme…

 

Acá …Vero.. bastante contrariada, abatida, apesadumbrada y suménle a eso, todos los sinónimos reconocidos por

la Real Academia de Lenguas española… para  el efecto de… desolación…..

 

Alguien que pueda alentarme a  sobrellevar este descubrimiento como algo bueno… écheme algunas palabras que me devuelvan la esperanza…  y la fuerza para no creerme que esto que llamamos “sociedad”, es sólo un Club de la Mentira.


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