Posteado por: buenaventuras | noviembre 22, 2005

Mujeres de la Belle Epoque (Parte I)

Recrear la vida de los grandes artistas ha resultado siempre una de las ambiciones más acariciadas por los cineastas; los preferidos para esto han sido los post –impresionistas y los escultores de fines del siglo XIX. Quizá porque los artistas de esta época fueron los guerreros que defendieron la libertad de expresión, fueron los mejores ejemplos de la pasión por la creación. Vidas muy complejas, muy intensas. Gente admirable. Verdaderos héroes cuyas vidas resultaban tentadoras para transportarlas al celuloide.

Así fue como conocí a Camille Claudel, y no sólo a Camille la “amante y modelo de Rodin”, que es como explica la breve línea que le concedió la Enciclopedia Británica a esta gran mujer, sino a Camille la escultora, Camille la mujer. Y así también conocí a Suzanne Valadon, más conocida como modelo y amante de varios pintores Impresionistas; pero también espléndida artista del pincel, considerada muy cercana a los fauvistas. Estas son las dos mujeres de las que quiero hablar en este artículo, que he dividido en dos partes. De ellas, el amor y su arte.

Ambas estuvieron ligadas emocionalmente a grandes figuras del arte. Camille a Rodin; y la Valadon a Toulouse-Lautrec y varios otros pintores de la belle epoque. Ambas sucumbieron ante el dilema de la libertad de crear y la sumisión a su amante.


Camille (foto) , conoció a Auguste Rodin cuando apenas tenía 19 años y él ya había pasado los 40. Llegó al taller del Maestro junto a un grupo de varios aprendices y se destacó no sólo por su belleza sino también por su talento. Se podría decir, que Camille, enamorada de su maestro, creció artísticamente junto a él; pero nunca pudo librarse de la molestia que significaba ser mujer en una época en la que sólo las firmas masculinas tenían su peso en oro. Y cargó con toda la incomprensión, la comparación injusta y el desconocimiento que le trajo el ser mujer; y encima, ser la hermana de un reconocido poeta de la época (Paul Claudel) y la amante de uno de los mejores escultores de todos los tiempos (Auguste Rodin).

El tiempo que Camille y Rodin fueron amantes, vivieron la época más productiva de sus carreras; pero para Camille, significó también enfrentarse a la duda sobre su talento que se suscitó en el entorno artístico. Para la mayoría de la gente, era imposible que una mujer fuese capaz de crear obras tan magníficas como éstas:

Nótese la relación entre estas obras. Se dice que “El vals” de Claudel (foto superior) , fue la respuesta a “El beso” de Rodin. (foto inferior)

Lo cierto es que muchos de los estudiosos de la obra de esta espléndida escultora, coinciden en negar que algunas de sus obras sean atribuidas a Rodin, sino que contrariamente, afirman que algunas de las obras de Camille Claudel, fueron regaladas a Rodin, y firmadas por éste como suyas. Incluso los revisionistas de hoy afirman que Las puertas del Infierno (obra colosal de Rodin) es casi en su totalidad obra de Camille. ( Abajo, un detalle de Las Puertas del Infierno de Rodin)


Las obras de esta artista posteriores a su rompimiento con Rodin reflejan una pasión desbordante aprisionada en un dolor inmenso. En 1988 salió a la luz una película francesa llamada “Camille Claudel” , me parece que fue galardona en varios festivales europeos, y si no lo fue, pues debió serlo, porque la película es magnífica. Durante todo el tiempo que dura, transmite en diferentes niveles de intensidad un único sentimiento: Pasión. ( Abajo, una de mis preferidas… “Sakountala” o “Abandono”)

Rodin nunca abandonó a su esposa; y durante 15 años Camille vivió la angustia de ser “la otra” no sólo sentimentalmente , sino artísticamente.

Para la sociedad parisina, Camille Claudel nunca fue más que la amante de Rodin y su aprendiz. Trató de exponer sola; pero su rompimiento con Rodin la había aniquilado emocionalmente al grado de afectarla mentalmente. Fue víctima de su propia pasión, pasión por el amor, por la creación, por el odio, por la rabia, por la indiferencia, por la impotencia y la frustración de no poder ser valorada como ella misma sabía que lo merecía.

Comenzó a desvariar, a tener alteraciones paranoicas. Esculpía y luego destruía sus obras por temor a que se las apropiaran, así que no podía cumplir con sus galerías. De esta manera, la dejaron de lado hasta aquellos a quienes su arte les parecía prometedor. (Abajo, un detalle de la obra “Abandono”)


Fue internada en el sanatorio de Ville-Evrard por su propia madre, cuando su padre murió. Pasó los últimos 30 años de se vida, aislada del mundo. “Paciente con delirios paranoicos”, ese fue el diagnóstico que dieron los médicos al ingresarla al hospital.

Existe un registro de las cartas desesperadas que ella le escribía a su hermano, a su madre y al propio Rodin, en las que con extraordinaria lucidez denuncia la dureza de su confinamiento, su soledad y el odio creciente hacia quien fue su maestro y amante, quien era nombrado caballero de la Legión de Honor, exponía junto a Monet, esculpía un monumento a Victor Hugo y otro a Balzac… mientras ella se consumía en la soledad y en la indiferencia hacia su arte, mientras se hundía en las tinieblas. (Abajo, detalle de “La edad de la madurez”)

Lo tuvo todo: talento, valentía, belleza, inteligencia; pero nació en el lugar y la época equivocada. Para quienes conocen a fondo su obra, saben que Camille era Camille antes de Rodin. Se sabe cuánto influyó el maestro en ella; pero no cuánto influyó ella en él.

Su madre nunca la visitó mientras estuvo internada, e incluso rechazó, a fines de los años veinte, el consejo de los médicos de regresarla a su hogar. Paul Claudel -su hermano- embajador y célebre poeta -con mucho dinero-, se negó, en 1933, a pagar la pensión hospitalaria de Camille.

Pareciera ser que acorde con la moralidad parisina de la época, la hija artista, apasionada, que amó hasta que el amor mismo le arrancó el alma y la cordura, resultaba ser una vergüenza familiar. (Abajo, en sus últimos años de creación… antes de que la internen en el sanatorio, cuando se presume era ya presa de la locura)

Cuando Camille murió, avisaron a la familia; pero nadie respondió; y el cadáver fue sepultado en una fosa común. Actualmente se desconoce el paradero de sus restos.

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Responses

  1. me parece harto interesante tu artículo. Aunque haya bebido un poco de vino. Me ha gustado mucho mucho.
    Gràcias!

  2. Te agradezco infinitamente este artículo, pues yo no conocía la existencia trágica de Camille Claudel. Soy una escritora cubana, y creo que escribiré algo sobre ella.

  3. Nos haces revivir la bella epoca del romance y erotismo limpio y artistico, gracias


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